¿Vivienda de interés social, asequible o barata?

En la conversación cotidiana solemos usar estos tres términos como sinónimos, pero cada uno mide algo diferente.
La vivienda de interés social responde a la normativa y la política pública. Su precio, características y mecanismos de financiamiento están vinculados a programas y regulaciones que buscan facilitar el acceso a la vivienda para determinados sectores de la población. 
La vivienda asequible se refiere a la relación entre el costo de la vivienda y los ingresos de quien la habita. Aquí no importa solamente cuánto cuesta una vivienda, sino qué parte del ingreso familiar representa ese gasto. Por eso, una misma vivienda puede ser asequible para una familia y no serlo para otra.
La vivienda barata, en cambio, no es una categoría legal ni técnica. Es simplemente una vivienda que tiene un precio bajo frente a otras opciones. Pero que una vivienda sea barata no significa necesariamente que sea una buena opción para quien la compra.
Pero si una vivienda de menor precio requiere reparaciones o implica gastos adicionales para hacerla habitable. El precio inicial puede ser bajo, pero el costo real de habitarla puede ser mayor. Reducir el precio no siempre significa resolver el problema de acceso.
Durante décadas, una de las respuestas al problema del acceso a la vivienda ha sido reducir el costo de construcción. Menos metros cuadrados, sistemas constructivos más económicos y terrenos más alejados de la ciudad. La lógica: si la vivienda cuesta menos, más personas podrán comprarla. Nada de esto significa que una vivienda de menor precio sea necesariamente mala, el problema aparece cuando el precio se convierte en el único indicador de éxito.
Distinguir estos conceptos importa porque no persiguen exactamente el mismo objetivo. Una vivienda puede ser de interés social y no ser asequible para un determinado hogar. También puede ser barata y, aun así, no ofrecer las condiciones necesarias para vivir bien.
El reto no debería ser únicamente construir para que la vivienda cueste menos, sino construir para que más personas puedan acceder a una vivienda adecuada y a una mejor calidad de vida.